El mandatario asegura que Washington controla activos iraníes y puede intensificar las sanciones, mientras advierte que otra alternativa sería golpear militarmente a Teherán “muy, muy fuerte”.
Washington. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó profundizar la presión económica sobre Irán como una de las vías para forzar a Teherán a negociar el fin de la guerra, al tiempo que mantuvo abierta la posibilidad de una nueva escalada militar si las gestiones diplomáticas no producen resultados.
En una entrevista telefónica concedida a Real America’s Voice y difundida la noche del lunes, Trump describió dos caminos posibles: mantener la presión actual mientras la economía iraní continúa deteriorándose o recurrir nuevamente a ataques de mayor intensidad.
El mandatario afirmó que Irán enfrenta dificultades para acceder al financiamiento internacional y destacó el peso que tienen sobre Teherán los activos congelados bajo control estadounidense.
“Tenemos control total. Soy su banquero”, expresó Trump al referirse al dinero iraní bloqueado. También aseguró que una segunda alternativa sería “golpearlos muy, muy fuerte”.
Las declaraciones no constituyen el anuncio formal de una nueva estrategia que combine simultáneamente ambas acciones. Trump las presentó como opciones disponibles mientras Washington mantiene sanciones económicas, un bloqueo naval sobre puertos iraníes y operaciones militares vinculadas al conflicto.
Washington intensifica la presión financiera
La administración estadounidense desarrolla desde abril la denominada Operation Economic Fury, una campaña diseñada para reducir los ingresos que obtiene Irán mediante el petróleo, las redes financieras internacionales y operaciones utilizadas para evadir las sanciones.
El Departamento del Tesoro ha sancionado empresas navieras, embarcaciones, intermediarios financieros y redes vinculadas con la comercialización de petróleo y productos petroquímicos iraníes. También ha actuado contra plataformas de activos digitales y mecanismos que, según Washington, permiten a Teherán mover recursos fuera del sistema financiero convencional.
Estados Unidos dispone además de mecanismos para sancionar a empresas, instituciones financieras y actores de terceros países que faciliten determinadas transacciones con Irán. La administración considera esas medidas parte de la presión destinada a reducir la capacidad del Gobierno iraní para financiar sus operaciones.
Según datos citados por el Departamento del Tesoro, los cargamentos promedio de petróleo iraní disminuyeron desde aproximadamente 1.8 millones de barriles diarios antes de la guerra hasta menos de 500,000 barriles diarios durante el último mes.
Trump habla de inflación del 300 %, pero cifras oficiales son menores
Trump aseguró que Irán atraviesa una inflación del 300 % y sostuvo que el país está prácticamente quebrado.
La cifra citada por el presidente estadounidense es considerablemente superior a los datos disponibles. El Gobierno iraní reportó recientemente una inflación anual de 88.6 %, mientras el Fondo Monetario Internacional proyecta una contracción de 5.4 % de la economía iraní durante 2026.
La guerra, las sanciones, la reducción de las exportaciones petroleras y las dificultades para movilizar recursos internacionales han aumentado la presión sobre la economía iraní, aunque el alcance descrito por Trump supera las estadísticas oficiales conocidas.
Estrecho de Ormuz continúa en el centro del conflicto
El estrecho de Ormuz permanece como uno de los principales puntos de confrontación.
Antes de la guerra transitaban diariamente por esa vía entre 130 y 140 embarcaciones. El lunes solo cruzaron seis, según datos recopilados por Reuters a partir de información de seguimiento marítimo.
Washington mantiene un bloqueo naval contra embarcaciones que intentan acceder a puertos iraníes, medida inicialmente anunciada en abril y restablecida en julio después del colapso del acuerdo preliminar alcanzado en junio.
Irán, mientras tanto, sostiene que el estrecho permanecerá cerrado mientras Estados Unidos no modifique su posición y acepte determinadas condiciones para poner fin al conflicto.
Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, señaló este martes que Teherán exige, entre otros puntos, el fin de las operaciones estadounidenses, el desbloqueo de activos iraníes y el cese de las hostilidades en otras zonas de la región.
Irán amenaza con responder contra infraestructura del Golfo
La tensión militar se extiende a los países vecinos.
Irán ha comunicado a gobiernos del Golfo que nuevos ataques estadounidenses contra su territorio podrían provocar represalias contra instalaciones petroleras, eléctricas y de agua de países de la región, según fuentes diplomáticas citadas por Reuters.
La advertencia busca elevar el costo regional de una eventual nueva ofensiva de Washington y aumentar la presión de los aliados estadounidenses para favorecer una salida negociada.
Trump, por su parte, ha mantenido durante las últimas semanas una línea fluctuante entre amenazas de nuevas acciones militares y declaraciones sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo.
Negociaciones continúan entre posiciones enfrentadas
Las gestiones diplomáticas no están formalmente cerradas.
Pakistán sostuvo este martes que Estados Unidos e Irán podrían estar próximos a algún tipo de entendimiento, mientras Qatar indicó que las conversaciones relacionadas con la administración del estrecho de Ormuz se encuentran en una fase avanzada.
El canciller iraní Abbas Araghchi ha señalado que no existen negociaciones directas mientras Washington incumpla, según Teherán, compromisos alcanzados previamente, aunque confirmó que continúan intercambios indirectos mediante intermediarios.
Las posiciones volvieron a endurecerse después de que Irán reclamara levantamiento de sanciones, liberación de activos congelados y compensaciones por los daños causados durante la guerra. Trump respondió anunciando que Estados Unidos también exigirá reparaciones por daños y víctimas que atribuye a Irán durante las últimas décadas.
La combinación de sanciones, bloqueo marítimo, amenazas militares y negociación indirecta configura actualmente la estrategia estadounidense frente a un conflicto que comenzó a finales de febrero y que continúa afectando el tránsito energético por una de las rutas marítimas más importantes del mundo.















