CENTCOM informó que las operaciones buscan degradar la capacidad iraní de atacar civiles y buques comerciales en el estrecho de Ormuz, mientras Teherán reivindicó acciones contra objetivos estadounidenses en la región.
Washington. – El Mando Central del Ejército de Estados Unidos anunció una nueva oleada de ataques contra territorio iraní por tercera noche consecutiva, en una escalada militar que mantiene bajo tensión al golfo Pérsico y al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio energético mundial.
CENTCOM informó que las operaciones comenzaron a las 4:45 de la madrugada, hora local, por orden del comandante en jefe, después de que el presidente Donald Trump advirtiera que su país golpearía “muy fuerte” a Irán durante la noche del lunes y la jornada del martes.
De acuerdo con el comunicado militar, los ataques buscan imponer un alto costo a las fuerzas iraníes y reducir su capacidad para actuar contra civiles y embarcaciones comerciales que transitan por el estrecho de Ormuz.
La nueva ofensiva se produce en medio de un deterioro acelerado de la seguridad regional, marcado por incidentes contra buques, ataques cruzados y advertencias públicas entre Washington y Teherán.
Durante una entrevista con el canal conservador Salem News Channel, Trump afirmó que Estados Unidos mantendría la presión militar sobre Irán.
“Vamos a golpearles muy fuerte esta noche y vamos a golpearles fuerte mañana, y no hay una maldita cosa que puedan hacer al respecto”, declaró el mandatario estadounidense, según el texto difundido sobre la entrevista.
El presidente aseguró que Irán no cuenta con capacidad suficiente para impedir las acciones militares estadounidenses y acusó a las autoridades iraníes de mantener una actitud desafiante frente a Washington.
La respuesta iraní también elevó el nivel de tensión. El Ejército de Irán informó a última hora del lunes que sus fuerzas atacaron con drones y misiles objetivos estratégicos estadounidenses en Kuwait.
Teherán también reivindicó un ataque con misiles de crucero contra lo que calificó como un “buque enemigo estadounidense”, aunque los reportes iniciales no detallaban el alcance de los daños ni posibles víctimas.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní anunció que sus defensas aeroespaciales destruyeron un dron estadounidense MQ-1 en el estrecho de Ormuz, según la agencia estatal iraní IRNA.
Hasta el momento, las autoridades estadounidenses no habían confirmado públicamente todos los señalamientos iraníes sobre los ataques en Kuwait, el supuesto impacto contra una embarcación ni la destrucción del dron.
El intercambio de acciones militares ocurre después de varios episodios de tensión en el entorno del estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del petróleo y gas que abastece los mercados internacionales.
La zona ha vuelto a ocupar el centro de la atención diplomática y militar debido a los riesgos que cualquier interrupción sostenida puede representar para el transporte marítimo, los precios del crudo y la estabilidad de la región.
Reportes internacionales señalan que Estados Unidos ha dirigido sus ataques contra capacidades militares iraníes vinculadas con misiles, drones, defensas costeras e infraestructura utilizada para amenazar la navegación comercial.
Irán, en cambio, ha presentado sus acciones como respuesta a los bombardeos estadounidenses y a la presencia militar de Washington en países aliados del Golfo.
La escalada deja en una posición incierta los esfuerzos diplomáticos entre ambas partes, después de que autoridades iraníes advirtieran que no retomarán negociaciones con Estados Unidos mientras continúen las amenazas y las operaciones militares.
La comunidad internacional mantiene la atención sobre el estrecho de Ormuz, ante el temor de que nuevos ataques puedan extender el conflicto, comprometer la seguridad de las rutas marítimas y provocar nuevas presiones sobre los mercados energéticos.















