La Guardia Revolucionaria advirtió que nuevas acciones en la vía marítima podrían tener repercusiones directas sobre los mercados mundiales de petróleo y gas.
Teherán. – La Guardia Revolucionaria iraní advirtió este lunes que la reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo dependerá del cese de la injerencia militar estadounidense y del respeto a la soberanía de los estados ribereños sobre sus aguas territoriales, en medio de una nueva escalada militar entre Washington y Teherán.
En un comunicado citado por medios iraníes, el cuerpo militar sostuvo que la continuidad de las acciones estadounidenses en esa vía marítima estratégica podría provocar nuevos acontecimientos con impacto sobre los mercados mundiales de petróleo y gas.
La tensión volvió a elevarse luego de que Irán anunciara durante el fin de semana el cierre del estrecho, mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Washington restablecería un bloqueo sobre la navegación iraní en el Golfo y mantendría abierto el paso marítimo bajo protección estadounidense.
Trump declaró que Estados Unidos actuaría como “guardián” del estrecho de Ormuz y planteó una compensación sobre la carga transportada por esa ruta. La Organización Marítima Internacional de Naciones Unidas rechazó la posibilidad de imponer tarifas obligatorias en estrechos utilizados para navegación internacional, al señalar que no existe base legal para ese tipo de cobros.
El estrecho de Ormuz es uno de los corredores energéticos más sensibles del mundo. Antes del inicio del actual conflicto, alrededor de una quinta parte del tráfico mundial de petróleo y gas pasaba diariamente por esa vía, con más de 15 millones de barriles de combustible destinados a los mercados internacionales.
La Guardia Revolucionaria informó, además, que sus fuerzas atacaron instalaciones e infraestructura militar estadounidense en la zona de Juffair, en Baréin, en respuesta a recientes bombardeos de Washington contra territorio iraní. También afirmó que fueron golpeados sistemas de radar en Omán, incluido un radar de largo alcance y otro destinado a la detección de objetivos marítimos.
Las afirmaciones iraníes sobre los daños causados no han sido verificadas de forma independiente. Medios internacionales reportaron que la Guardia Revolucionaria dijo haber atacado instalaciones estadounidenses en Baréin y Kuwait, destruido sistemas de radar en Omán y golpeado depósitos de combustible y municiones en la base aérea Príncipe Hassan, en Jordania.
Baréin informó que sus sistemas de defensa aérea interceptaron varios ataques iraníes con misiles y drones, mientras acusó a Teherán de lanzar acciones contra objetivos civiles y propiedades privadas.
Estados Unidos, por su parte, aseguró que sus fuerzas atacaron sistemas de defensa aérea, radares costeros, capacidades de misiles y drones, así como embarcaciones pequeñas vinculadas a Irán. También sostuvo que Irán no controla el estrecho y que el tránsito marítimo continúa fluyendo bajo vigilancia estadounidense.
La nueva escalada se produjo tras un intercambio de ataques entre Washington y Teherán durante el fin de semana, que puso en duda la continuidad de un memorando interino firmado el mes pasado para reabrir el estrecho y detener las hostilidades mientras se intentaban nuevas negociaciones.
De acuerdo con reportes internacionales, Trump afirmó que considera superada la tregua, aunque dejó abierta la posibilidad de nuevas conversaciones. Irán, en cambio, insiste en que cualquier regularización del tránsito marítimo debe pasar por el fin de las intervenciones militares estadounidenses en la zona.
El deterioro de la seguridad en Ormuz tuvo efectos inmediatos sobre el mercado energético. El crudo Brent subió más de 5 % este lunes por el temor a nuevas interrupciones en el paso marítimo, mientras datos de seguimiento de embarcaciones mostraron una caída de aproximadamente 52 % en la actividad de buques entre el 10 y el 12 de julio, en comparación con la semana anterior.
La disputa por el control del estrecho coloca nuevamente al Golfo Pérsico en el centro de la tensión internacional, con consecuencias militares, diplomáticas y económicas que podrían extenderse si no se restablecen canales de negociación entre las partes.















