Más de 20 años después de iniciada su construcción, el polideportivo de El Factor continúa convertido en una estructura inconclusa, símbolo del abandono histórico que ha sufrido el deporte en este municipio de la provincia María Trinidad Sánchez.
El Factor. – Hay obras que trascienden el concreto y el acero. Obras que terminan convirtiéndose en símbolos de la esperanza colectiva de un pueblo. El polideportivo de El Factor debió ser una de ellas. Sin embargo, más de dos décadas después de colocarse sus primeras bases, lo que debió convertirse en el principal espacio para el desarrollo deportivo, recreativo y social del municipio, permanece atrapado entre el abandono, las promesas incumplidas y la indiferencia estatal.
La historia de esta obra es también la historia de una deuda acumulada del Estado dominicano con la juventud y el deporte de El Factor.
La construcción del polideportivo inició durante el gobierno del expresidente Hipólito Mejía. Desde entonces, han pasado las gestiones de Leonel Fernández, Danilo Medina y actualmente la de Luis Abinader. Han transcurrido más de 20 años, múltiples presupuestos nacionales, incontables promesas y varios ministros de Deportes, pero El Factor sigue esperando.
Mientras otras comunidades lograron levantar techados modernos, canchas multiusos y centros deportivos dignos, este municipio continúa limitado a espacios improvisados y estructuras que no reúnen las condiciones necesarias para el desarrollo de disciplinas deportivas ni para la formación integral de niños y jóvenes.
El deporte en El Factor sobrevive más por la voluntad de sus atletas, entrenadores y dirigentes deportivos que por una verdadera política pública de apoyo estatal, y eso tiene consecuencias.
Un pueblo sin espacios deportivos adecuados es un pueblo que pierde oportunidades para alejar a su juventud de la violencia, las drogas y la desesperanza. Un municipio sin instalaciones dignas limita el crecimiento de talentos en baloncesto, voleibol, karate, ajedrez, atletismo y otras disciplinas que durante años han encontrado en El Factor jóvenes con potencial, pero sin las herramientas mínimas para desarrollarse.
En enero del año 2023, el entonces ministro de Deportes anunció con entusiasmo el reinicio de los trabajos del polideportivo. La noticia fue recibida con esperanza por el pueblo factorense, cansado de esperar y acostumbrado a escuchar anuncios que nunca aterrizan en hechos concretos.
Se habló de licitación, de ingenieros, de reinicio inmediato y de una obra priorizada, pero la realidad terminó siendo otra.
Las promesas quedaron suspendidas en el aire, atrapadas en el mismo limbo burocrático donde descansan muchas iniciativas oficiales que son anunciadas con titulares, fotografías y discursos, pero que jamás logran traducirse en resultados reales para la gente.
Hoy, tres años después de aquel anuncio, el polideportivo continúa siendo una herida abierta para El Factor.
La indignación del sector deportivo no es un capricho. Es el resultado de décadas de espera, de solicitudes ignoradas y de generaciones completas que han crecido viendo la misma estructura abandonada, oxidada por el tiempo y consumida por el olvido institucional.
Este editorial no busca confrontación política vacía, busca responsabilidad.
El Ministerio de Deportes tiene una deuda pendiente con El Factor. El gobierno dominicano tiene una deuda pendiente con la juventud factorense. Y el presidente Luis Abinader tiene hoy la oportunidad de evitar que esta obra se convierta en otro monumento nacional al incumplimiento estatal.
El pueblo no está pidiendo privilegios. Está reclamando un derecho básico: acceso digno al deporte y a espacios seguros para la recreación y el desarrollo humano.
No es posible hablar de prevención de violencia, oportunidades para la juventud o desarrollo comunitario mientras comunidades enteras siguen esperando instalaciones deportivas prometidas hace más de 20 años.
El Factor merece respeto, merece que el Estado cumpla, merece que las promesas dejen de ser discursos de ocasión y se conviertan finalmente en obras terminadas. Porque un polideportivo no es solamente una infraestructura. Es una inversión social. Es un espacio de esperanza. Es una herramienta de transformación comunitaria.
Y después de más de dos décadas de espera, El Factor ya no necesita más anuncios, necesita respuestas, necesita acciones y necesita, de una vez y por todas, su polideportivo terminado.














