Teherán exige alto el fuego en Líbano y liberación de activos congelados, mientras Estados Unidos mantiene expectativas sobre el diálogo previsto.
Islamabad. – A un día de la prevista reunión entre delegaciones internacionales en la capital de Pakistán, Irán reiteró que no participará en las conversaciones hasta que se concrete un alto el fuego en Líbano y se liberen activos financieros iraníes bloqueados, lo que introduce un nuevo elemento de incertidumbre en el proceso diplomático.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, se encuentra en ruta hacia Islamabad, donde están previstas las negociaciones, en un contexto marcado por exigencias cruzadas y una escalada de tensiones en la región.
El portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Ismail Bagaei, sostuvo que cualquier avance en el diálogo está supeditado al cese de los ataques en territorio libanés. En la misma línea, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, añadió que también se requiere la liberación de activos congelados como condición previa para iniciar las conversaciones.
Desde Teherán consideran que el escenario en Líbano forma parte integral del acuerdo impulsado por Pakistán, al tiempo que advierten sobre posibles reacciones si continúan las hostilidades.
Antes de su salida hacia Pakistán, el vicepresidente JD Vance manifestó una postura de cautela ante el proceso, señalando que Washington mantiene disposición al diálogo bajo condiciones verificables.
Indicó que Estados Unidos buscará incluir en la agenda la liberación de al menos seis ciudadanos estadounidenses bajo custodia iraní, como parte de las discusiones previstas.
Las autoridades paquistaníes han reforzado el dispositivo de seguridad en la capital, con el despliegue del Ejército y el cierre total de la denominada “Zona Roja”, donde se desarrollarán las reuniones.
El Gobierno de Pakistán intenta sostener su rol como mediador, pese a recientes tensiones diplomáticas generadas por declaraciones del ministro de Defensa, Khawaja Asif, quien calificó a Israel en términos que posteriormente fueron retirados tras protestas oficiales.
En paralelo, la situación en Líbano continúa deteriorándose. El ministro del Interior, Ahmad al Hajjar, expresó su expectativa de lograr un cese de hostilidades y advirtió sobre los riesgos de inestabilidad interna.
Por su parte, el secretario general de Hizbulá, Naim Qassem, cuestionó la posibilidad de negociaciones en los términos planteados y rechazó lo que definió como concesiones sin contraprestación en el marco del conflicto.
El desarrollo de los acontecimientos mantiene en vilo la celebración de la cumbre en Islamabad, en un contexto internacional donde el desenlace de estas negociaciones podría incidir en el curso del conflicto en Medio Oriente.















