El obispo cubano relató testimonios de fe en su país y llamó a creer en milagros, provisión y cumplimiento inmediato de promesas durante el evento “Nagua Ciudad de Dios”.
Nagua, María Trinidad Sánchez. – El obispo Ricardo Pereira, líder de iglesia en Cuba y pastor en Ciudad de La Habana, participó este sábado en la jornada “Nagua Ciudad de Dios”, donde centró su mensaje en la perseverancia de la fe en contextos adversos, el cumplimiento acelerado de promesas y la vigencia de los milagros en el tiempo actual.
Al iniciar su intervención, Pereira señaló que los eventos públicos de carácter cristiano en Cuba enfrentan limitaciones legales.
“Hace un evento como este no es posible en Cuba; la mayoría de los eventos públicos que hacemos fuera del templo no son legales”, expresó ante los asistentes congregados frente al Ayuntamiento Municipal.
El obispo relató un episodio ocurrido durante una campaña evangelística en su país, cuando, según narró, una mujer que había sido declarada muerta fue levantada tras la oración de dos jóvenes de la iglesia. “Le agarraron la mano y dijeron: la campaña no se puede suspender, en el nombre de Cristo, levántate ahora”, contó, afirmando que posteriormente miles de personas acudieron al lugar y que numerosos asistentes recibieron el mensaje cristiano esa misma noche.
Pereira sostuvo que, independientemente del sistema político o las circunstancias sociales, la obra de la iglesia continúa avanzando. “La unción no depende de donde vives; Dios no es un Dios de lugares, es un Dios de personas”, declaró, tras indicar que lleva más de cinco décadas de ministerio.
Durante su prédica citó pasajes del Evangelio según Lucas y del libro de Ezequiel, señalando que, así como Juan el Bautista fue testigo directo del cumplimiento de la promesa mesiánica, también hay un tiempo de cumplimiento inmediato para las palabras dadas a la ciudad.
“Así ha dicho Jehová el Señor: no se tardará más ninguna de mis palabras”, citó, al tiempo que afirmó que existe un “aceleramiento” en el cumplimiento de promesas para Nagua y para la nación.
El obispo explicó que la experiencia de Juan el Bautista al reconocer a Jesús como el “Cordero de Dios” representa, según su interpretación, la capacidad de discernir el momento en que se manifiesta la promesa. Añadió que muchas preguntas humanas no reciben respuesta directa, pero sí encuentran evidencia en los hechos.
En la parte final de su intervención, Pereira realizó una oración colectiva por sanidad y provisión, declarando restauración sobre personas con diferentes condiciones de salud. Asimismo, citó el texto de Isaías 59:21 como fundamento de un pacto permanente entre Dios y su pueblo.
La participación del obispo Ricardo Pereira formó parte de la programación de “Nagua Ciudad de Dios”, actividad celebrada el sábado 21 de febrero desde las 8:00 de la mañana, con una duración superior a diez horas y la presencia de ministros nacionales e internacionales.















