La gala celebrada en Miami convirtió su alfombra en un despliegue de estilos personales, contrastes y referencias a tendencias internacionales.
Miami. – La alfombra magenta de Premio Lo Nuestro se transformó este jueves en un escaparate de contrastes y apuestas individuales donde la consigna pareció ser la identidad propia. En una edición en la que no dominaron las transparencias ni los colores de temporada como en años anteriores, artistas como Lola Índigo, María Becerra, Nathy Peluso y Sofía Reyes encabezaron la lista de las más comentadas por sus elecciones de vestuario.
La ceremonia, celebrada en el Kaseya Center, reunió a casi un centenar de artistas que compiten en 44 categorías, con una votación realizada de manera digital a través de la plataforma de TelevisaUnivision. Bad Bunny, Myke Towers, Rauw Alejandro y Carín León iniciaron la noche como los más nominados, con diez postulaciones cada uno.
A diferencia de otras ediciones, donde predominaban las transparencias y una paleta cromática homogénea, esta vez la alfombra se caracterizó por la diversidad estética. La mayoría de los artistas optó por diseñadores de sus países y piezas que reflejaban su momento creativo.
Juanes y Arcángel, homenajeados de la noche, apostaron por distintas interpretaciones del traje negro. El colombiano eligió una chaqueta de cuero y llegó acompañado de su esposa, Karen Martínez. El puertorriqueño sorprendió con un bolero asimétrico que redefinió la silueta clásica.
Thalía, una de las presentadoras de la gala, apareció con un diseño plateado que combinaba encaje, transparencias y satín, acompañado de una falda con volúmenes laterales. La dominicana Yailín también recurrió al encaje y las transparencias, aunque en tono negro.
La argentina Nathy Peluso eligió un vestido en tonos plata con flecos, en sintonía con una tendencia vista recientemente en premiaciones de Hollywood. En contraste, su compatriota María Becerra desfiló con falda larga blanca y corsé rosa, marcando un contraste cromático evidente.
Las españolas Lola Índigo y Melody optaron por vestidos formales con pedrería en tonos crema y caramelo. Melody explicó que su elección respondía al significado de la ocasión, pues participará en el homenaje al compositor y productor Manolo Díaz, interpretando un tema de Raffaella Carrà.
Sofía Reyes, encargada de rendir tributo a Paloma San Basilio, llevó un vestido rojo de líneas rectas con aberturas laterales a la altura de las caderas. “Escogí el rojo para celebrar el nuevo año chino y el modelo porque me representa, me gusta lo sencillo, pero con un poco de mal comportamiento”, declaró.
La venezolana Elena Rose vistió de blanco con aplicaciones de plumas en la parte superior, mientras que Nadia Ferreira, en su segundo semestre de embarazo, lució un diseño violeta con pedrería que evocaba la estética de Hollywood de los años veinte.
Una de las apariciones más comentadas fue la de Tokisha, quien presentó una versión contemporánea de un traje de inspiración helénica, con un seno descubierto y el pezón cubierto por una daga, en una propuesta que remitía a referencias vistas recientemente en los Grammy.
En esta edición, los hombres optaron mayoritariamente por versiones más relajadas del traje tradicional. Maluma y Carín León eligieron conjuntos en tono caqui sin corbata, incorporando elementos personales como un anillo de esmeraldas y un sombrero vaquero.
El colombiano Blessed y el mexicano Luis Ángel “El Flaco” apostaron por el esmoquin clásico, mientras que los integrantes de Grupo Niche vistieron de rosa claro con aplicaciones brillantes. Silvestre Dangond completó el recorrido con un abrigo largo y cuentas de madera.
La alfombra magenta funcionó así como un preludio estético de una gala donde el espectáculo musical comparte protagonismo con la moda, en una industria que utiliza cada aparición pública como declaración de identidad.















