El tribunal determinó que no existen condiciones médicas graves que justifiquen su traslado a un centro de salud.
Quito, Ecuador. – La Justicia de Ecuador negó la solicitud de habeas corpus presentada por la defensa del exvicepresidente Jorge Glas, condenado a 13 años de prisión por delitos de corrupción, decisión que se produce dos días después de que el propio Glas denunciara presuntos tratos crueles y degradantes durante su reclusión en un centro penitenciario de máxima seguridad.
La decisión fue emitida por el juez Jean Daniel Valverde, quien concluyó que los informes médicos, clínicos, psiquiátricos y psicológicos evaluados no evidencian una situación de gravedad que amerite el traslado del exfuncionario a una casa de salud.
El magistrado señaló, además, que no se ha establecido una violación de derechos en perjuicio del interno, por lo que Glas deberá continuar cumpliendo su condena en la cárcel del Encuentro, ubicada en la provincia de Santa Elena.
Denuncias durante su reclusión
Previo al fallo, Glas había alegado recibir una atención sanitaria limitada e insuficiente dentro del recinto penitenciario, así como ser víctima de tratos crueles y degradantes y de lo que describió como una tortura psicológica sistemática, argumentos que sustentaron la acción constitucional interpuesta por su defensa.
El exvicepresidente fue parte de los gobiernos de Rafael Correa en 2013 y de Lenín Moreno en 2017. Cumple dos sentencias firmes por los delitos de cohecho y asociación ilícita, vinculados a los casos Odebrecht y Sobornos, y enfrenta además una condena de primera instancia de 13 años de prisión por el caso Reconstrucción de Manabí.
Tras cumplir parte de una pena unificada por corrupción, Glas accedió a un régimen de prelibertad bajo condiciones específicas. Sin embargo, en diciembre de 2023 ingresó a la embajada de México en Quito, donde permaneció hasta abril de 2024, cuando fue detenido tras ser retirado de la sede diplomática, pese a haber recibido asilo del Gobierno mexicano, entonces encabezado por Andrés Manuel López Obrador.
Posteriormente, fue trasladado a la cárcel de máxima seguridad conocida como La Roca, en el suroeste del país.
En ese centro penitenciario cumple actualmente la condena impuesta por el delito de peculado en el caso Reconstrucción de la provincia de Manabí, relacionado con el manejo de fondos tras el terremoto de 2016.















