La reapertura del icónico hotel introduce un modelo de lujo caribeño que combina naturaleza, servicio y modernización en uno de los enclaves más espectaculares del país.
La Bahía de Samaná, conocida por su combinación armoniosa de montañas que se precipitan hacia el mar y aguas que alternan entre azul profundo y turquesa, ha sido durante décadas uno de los tesoros naturales de la República Dominicana. Sin embargo, la reciente reapertura del Eurostars Grand Cayacoa ha introducido un nuevo capítulo en este destino. No se trata únicamente de un regreso al mapa hotelero nacional, sino de una renovación que aspira a elevar la competitividad turística de Samaná mediante una propuesta de alojamiento que integra lujo accesible, diseño contemporáneo y un nivel de atención que busca destacar en el Caribe.
Durante un fin de semana de estancia, fue posible constatar cómo esta nueva etapa del hotel transforma la experiencia tradicional del visitante, aportando un enfoque centrado en la calidad del servicio, la modernización de los espacios y la exaltación del paisaje que lo rodea.
El Eurostars Grand Cayacoa está emplazado en una terraza natural que parece colocada estratégicamente para abrazar la bahía. La sensación al llegar es la de un hotel que dialoga con su entorno. Se impone una panorámica extensa donde el mar se abre hacia el horizonte, las montañas se enrollan alrededor de la ensenada y la brisa húmeda del Atlántico recorre los pasillos abiertos. Esa primera impresión no es un recurso escenográfico, sino el fundamento de una experiencia que aprovecha al máximo la ventaja geográfica del lugar.
El sonido del oleaje contra las rocas, el canto de aves que surcan el bosque cercano y el verde ininterrumpido de la colina conforman un ambiente que invita a la calma. Esta conexión sensorial inmediata contribuye a que el visitante experimente una desconexión casi automática respecto al ritmo cotidiano, algo que se ha convertido en uno de los principales factores diferenciadores del destino.
Un relanzamiento con visión de largo plazo
La integración del hotel a la cadena Eurostars no responde a un cambio cosmético ni a un rebranding superficial. El proceso de reapertura estuvo acompañado de una renovación profunda, orientada a reposicionar la oferta del establecimiento dentro del segmento premium del mercado. Las habitaciones fueron reconfiguradas con una estética más moderna, se ampliaron servicios, se actualizaron las áreas comunes y se reforzó el modelo de “todo incluido” bajo estándares europeos.
Los ventanales amplios que enmarcan la vegetación y el mar, la arquitectura que incorpora líneas contemporáneas sin sacrificar elementos caribeños, y la reorganización funcional de los espacios demuestran una apuesta sostenida por mejorar la experiencia del huésped. El resultado es un hotel que no solo responde a exigencias estéticas, sino a un diseño operativo que busca eficiencia y comodidad.
La inversión realizada se alinea con la tendencia regional de revalorizar destinos históricos del turismo dominicano mediante infraestructuras renovadas. En el caso de Samaná, se inscribe en un contexto de recuperación hotelera posterior a la pandemia, en el que diversas cadenas han retomado proyectos detenidos o han relanzado instalaciones, reconociendo el potencial de la provincia para atraer turismo internacional.
El servicio como eje central de la identidad del hotel
Más allá de su localización y de la modernización de sus instalaciones, el elemento que más sobresale durante la estancia es la calidad humana del personal. La atención no responde a fórmulas rígidas ni a gestos aprendidos mecánicamente. El trato es cálido, cercano y profesional.
Desde el recibimiento con un cóctel frío, hasta la conversación espontánea con un camarero o el acompañamiento del personal de actividades, cada interacción transmite una intención clara: que el huésped se sienta atendido de manera genuina.
En una conversación informal, una de las anfitrionas expresó una frase que sintetiza la filosofía del hotel: “Queremos que usted se sienta como un rey”. Esa declaración, aunque sencilla, refleja la orientación del servicio y coincide con las percepciones de quienes experimentan la estancia.
El personal no opera desde la distancia ni desde la formalidad rígida; se involucra con atención, escucha activa y un nivel de cortesía que no sacrifica la espontaneidad dominicana.
Una propuesta gastronómica que realza el destino
La experiencia culinaria se ha convertido en uno de los pilares sobre los que la industria hotelera internacional compite actualmente. En el Eurostars Grand Cayacoa, este componente adquiere relevancia por la calidad de los platos y la diversidad de la oferta. Durante el fin de semana, las preparaciones del chef destacaron por la frescura de los ingredientes y la precisión en los puntos de cocción.
Las carnes se presentaron con texturas cuidadas, los mariscos reflejaron el aprovechamiento del litoral cercano y la curaduría de quesos y charcutería se asemejó a la de restaurantes especializados. A eso se suma una selección de frutas tropicales que rescata sabores propios del Caribe y que se integra de forma natural a la experiencia del comensal.
Cenar frente al mar, mientras el sol desciende detrás de las montañas y la bahía cambia de tonalidad, convierte la propuesta gastronómica en un componente emocional. La comida no solo satisface; acompaña el paisaje y refuerza el encanto del entorno.
Un abanico de actividades que amplía la experiencia
La oferta del hotel se estructura para atender tanto al visitante que busca descanso como a quien desea mantenerse activo. Las piscinas panorámicas permiten contemplar la bahía desde distintos ángulos, mientras la playa, situada al pie del acantilado, ofrece un espacio más íntimo para nadar o simplemente observar el movimiento del mar.
Los servicios de gym, entre otros, muestran una justa dimensión de espacios que se han habilitado para todos y todas. También se ofrece un conjunto de deportes acuáticos ligeros orientados a la recreación y no tanto a la aventura extrema. Las actividades culturales, la música en vivo y la animación nocturna complementan la jornada y crean espacios de socialización.
Esta variedad transforma el hotel en un micro-destino, donde cada miembro de la familia o del grupo puede encontrar actividades que se ajusten a su ritmo y a sus intereses.
Un fin de semana que evidencia un nuevo estándar hotelero
La suma de vistas excepcionales, gastronomía cuidada y servicio diferenciado convierte la estancia en un conjunto de experiencias memorables. Los amaneceres en la terraza, las horas tranquilas en la piscina, los paseos por los senderos verdes que rodean el hotel y las noches animadas con música y buena comida componen un escenario diseñado para facilitar el descanso pleno.
El Eurostars Grand Cayacoa se presenta como algo más que un hotel renovado: representa un renacer para la Bahía de Samaná.
Su reapertura introduce una propuesta que combina lujo accesible, respeto por el entorno y una atención que valora al huésped como protagonista de la experiencia. Esta nueva etapa amplía la oferta premium del país y plantea un estándar más elevado para el modelo “todo incluido” en el Caribe.







En un destino donde el paisaje por sí solo ya posee un valor incomparable, la reactivación de este hotel suma un componente que trasciende lo visual. La experiencia no se limita al lugar, sino a la manera en que el visitante es acompañado durante su estadía, y esa combinación, cuando se ejecuta con coherencia, define lo que muchos consideran el verdadero lujo de viajar.
Escrito por Roberto Amaury Reyna Liberato, director de elnaguero.com. Residente en María Trinidad Sánchez.















