La especialista explicó los avances tecnológicos de los dispositivos y desmontó mitos sobre interferencias.
Santo Domingo. – La cardióloga y electrofisióloga Laiden Suárez, especialista de Hospiten Santo Domingo, afirmó este martes que es falso el mito de que las personas con marcapasos no pueden usar o estar cerca de aparatos eléctricos. Señaló que los dispositivos modernos presentan mínima interferencia y que las restricciones tradicionales no aplican a la tecnología actual.
Suárez explicó que los marcapasos se implantan en pacientes con frecuencia cardíaca lenta o inestable, con el propósito de garantizar un flujo adecuado de sangre hacia los órganos del cuerpo.
Indicó que cuando el ritmo cardíaco disminuye por debajo de los rangos normales, la irrigación se ve comprometida, generando mareos, desmayos y, en adultos mayores, caídas con posibles lesiones.
Recordó que hace algunas décadas los dispositivos incluían cables dentro del corazón conectados a un generador colocado bajo la piel, pero destacó que los marcapasos actuales son inalámbricos y del tamaño de una moneda de diez pesos.
Para la especialista, estos avances representan uno de los logros más significativos de la biomedicina y la electrofisiología en los últimos diez años.
Suárez describió la intervención quirúrgica para implantar un marcapasos como un procedimiento sencillo en la mayoría de los casos, que permite el retorno del paciente a su hogar pocas horas después.
Señaló, sin embargo, que los resultados pueden variar según la anatomía de cada persona y mencionó posibles riesgos asociados, como alteraciones vasculares y arritmias durante la colocación del dispositivo.
La especialista explicó que los pacientes reciben una tarjeta de identificación para presentar en los controles de seguridad de los aeropuertos, donde el chequeo debe realizarse de manera manual.
Añadió que, aunque existe la posibilidad de interferencias con grandes campos electromagnéticos —como los generados por plantas eléctricas o líneas de alta tensión—, estas no son perceptibles para el paciente y solo se evidencian al revisar el dispositivo mediante computadora.
Respecto a la vida útil de las baterías, la doctora señaló que los dispositivos más recientes pueden alcanzar hasta 15 años de duración.
Subrayó que el tiempo real depende del nivel de dependencia del paciente: quienes requieren el marcapasos de manera continua pueden agotar la batería con mayor rapidez, mientras que aquellos que lo utilizan de forma intermitente pueden extender la vida útil del dispositivo por más de dos décadas.
Explicó que esto es posible gracias a sensores integrados que monitorean la actividad cardíaca de manera constante.















