El USS Gerald R. Ford se suma a las operaciones del Mando Sur para combatir el narcotráfico, tras denuncias de muertes en bombardeos en el Caribe y el Pacífico.
Washington. – La Administración de Donald Trump anunció este martes el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford en Latinoamérica, en medio de crecientes tensiones con Venezuela y tras una serie de operaciones militares estadounidenses en la región que han dejado decenas de muertos en bombardeos en aguas del Caribe y el Pacífico.
La Armada de Estados Unidos informó que la embarcación ingresó el 11 de noviembre al área de responsabilidad del Mando Sur (Southcom), luego de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ordenara ejecutar la directiva del presidente Trump para “desmantelar las organizaciones criminales transnacionales y combatir el narcoterrorismo”.
“El incremento de la presencia de fuerzas estadounidenses en el área de responsabilidad del Southcom reforzará la capacidad de Estados Unidos para detectar, monitorizar e interrumpir las actividades ilícitas que amenazan la seguridad y prosperidad del Hemisferio Occidental”, declaró el portavoz del Pentágono, Sean Parnell.
Según el comunicado oficial, el portaaviones transporta unos 4,000 uniformados y decenas de aeronaves, en una operación que, de acuerdo con Washington, “mejorará las capacidades existentes para desarticular el narcotráfico y debilitar las organizaciones criminales transnacionales”.
El Pentágono destacó que el USS Gerald R. Ford, considerado el buque insignia más moderno de la flota naval estadounidense, “puede catapultar y recuperar simultáneamente aeronaves de ala fija, de día o de noche, en apoyo de las operaciones encomendadas”.
Esta maniobra busca “reforzar” las fuerzas conjuntas ya desplegadas en la región, con el objetivo de “derrotar y desmantelar las redes criminales que explotan nuestras fronteras y dominios marítimos compartidos”.
Desde principios de septiembre, las operaciones estadounidenses han resultado en el hundimiento de una veintena de embarcaciones y la muerte de al menos 75 personas, según datos oficiales.
Organismos internacionales y gobiernos de la región han manifestado su preocupación por el curso de estas acciones. Naciones Unidas, así como los gobiernos de Venezuela y Colombia, denunciaron los bombardeos como presuntas ejecuciones extrajudiciales, señalando que muchas de las víctimas serían pescadores civiles.
En Caracas crecen los temores ante una posible intervención militar estadounidense, un escenario que también ha sido advertido por sectores diplomáticos y de defensa en Bogotá, ante el riesgo de una escalada bélica en el Caribe.















