Demócratas y republicanos alcanzaron un pacto que permitirá reabrir agencias federales y pagar salarios atrasados a más de 650 mil empleados.
Washington D. C. – El Senado de Estados Unidos alcanzó este domingo un acuerdo bipartidista para poner fin al cierre de gobierno más prolongado en la historia del país, tras semanas de parálisis administrativa y presiones políticas.
Según informaron medios como Politico, Bloomberg y Fox News, la negociación fue liderada por los senadores demócratas Angus King, Jeanne Shaheen y Maggie Hassan, junto a varios republicanos, logrando destrabar un consenso que permitirá liberar fondos temporales para mantener operativas agencias clave, entre ellas los Departamentos de Agricultura y Asuntos de Veteranos.
De acuerdo con Bloomberg, el financiamiento se extenderá hasta el 30 de enero y garantizará el pago de salarios a unos 650.000 empleados federales suspendidos, además del regreso parcial del personal afectado.
Fox News reportó que el Senado tiene previsto votar el acuerdo este mismo domingo, antes de enviarlo a la Cámara de Representantes. De ser aprobado, abriría el camino para que el presidente Donald Trump firme la medida.
“Parece que estamos más cerca de un acuerdo para poner fin al cierre”, declaró el mandatario al regresar a la Casa Blanca desde Mar-a-Lago, en Florida.
NBC News adelantó que el texto contaría con los apoyos suficientes para superar el umbral de 60 votos requerido. Ocho demócratas se unirían a los 52 republicanos que desde el inicio han respaldado medidas de financiamiento provisional.
El líder de la mayoría republicana, John Thune, se comprometió a incluir en la agenda de diciembre una votación sobre la extensión de los subsidios del Obamacare, un punto crucial que había bloqueado las conversaciones previas.
El entendimiento llega tras semanas de tensión política, con un impacto significativo en aeropuertos, programas sociales y servicios públicos esenciales. Los retrasos en vuelos, la suspensión de ayudas alimentarias y la falta de pago a empleados federales intensificaron el reclamo de una solución inmediata.
El cierre de gobierno, originado por la falta de consenso presupuestario, afectó el funcionamiento de agencias federales durante semanas y golpeó la economía doméstica de cientos de miles de familias estadounidenses.















