Cuando las instituciones del sector privado entienden su papel más allá de la gestión burocrática y deciden involucrarse en la vida económica de los pueblos, el resultado suele sentirse en las calles. Ese es el caso de la Cámara de Comercio y Producción de María Trinidad Sánchez, que ha comenzado a construir un modelo de articulación provincial donde el emprendimiento, la formalización y el comercio local se convierten en ejes de desarrollo.
La provincia de María Trinidad Sánchez vive uno de los momentos de mayor expansión económica de las últimas décadas. Lo que antes era un comercio local de ritmo lento y oferta limitada se ha transformado en un ecosistema con nuevas plazas, cadenas nacionales, emprendedores digitales y microempresarios que dinamizan la economía cotidiana.
En ese escenario, la Cámara de Comercio y Producción de María Trinidad Sánchez está asumiendo un rol decisivo al impulsar iniciativas que buscan ordenar el mercado, fortalecer la competitividad de los negocios locales y devolver al comerciante formal el protagonismo que le corresponde.
Durante años, muchas cámaras provinciales redujeron su gestión a los registros mercantiles y las certificaciones formales. Sin embargo, la actual dirección de la Cámara de Comercio de María Trinidad Sánchez ha optado por un enfoque distinto: salir del escritorio y ocupar el territorio. Su gestión se orienta a la formación, la formalización y la generación de oportunidades reales de crecimiento para emprendedores y empresarios de la provincia.
Los acuerdos interinstitucionales que la Cámara ha establecido con universidades como la UAPA, la UCNE y la UASD apuntan en esa dirección. A través de ellos, se busca levantar un censo empresarial que permita conocer la magnitud del comercio informal y facilitar la transición hacia la formalidad.
Esta línea de acción, alineada con las políticas del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, tiene un impacto directo en la estructura económica local: promueve la bancarización, mejora la competitividad y fortalece la recaudación fiscal municipal.
El programa “Mi Negocio Cuenta”, que se desarrollará los días 28 y 29 de noviembre bajo el concepto de “Viernes Negro” y “Sábado Azul”, es más que una simple jornada de descuentos. Es una estrategia de dinamización económica pensada para que el dinero circule dentro de la provincia y beneficie tanto al comerciante como al consumidor.
La idea es simple pero poderosa: crear un espacio colectivo donde los comercios locales compitan en igualdad de condiciones con las grandes cadenas y las plataformas digitales, ofreciendo productos a precios verdaderamente atractivos y fomentando el consumo responsable dentro del territorio.
Esta jornada busca que el gasto de las familias se quede en Nagua, El Factor, Cabrera o Río San Juan, en lugar de trasladarse a Santo Domingo o a las compras en línea.
La iniciativa también proyecta un mensaje importante: el comercio local puede organizarse, planificarse y operar bajo estándares de transparencia y competitividad, generando confianza en el consumidor y fortaleciendo el tejido económico interno.
Si se ejecuta de manera correcta, el impacto de Mi Negocio Cuenta no será solo comercial, sino también social, porque contribuirá a la sostenibilidad de empleos, al movimiento de capital interno y a la promoción de una cultura de consumo local.
Otro de los ejes que está marcando la agenda de la Cámara de Comercio de María Trinidad Sánchez es la educación empresarial. Los cursos de inglés, informática y locución que se ofrecen gratuitamente desde la institución son una señal clara de que se está apostando al fortalecimiento del talento humano, un recurso indispensable para cualquier proceso de desarrollo económico.
A esto se suma el proyecto en curso de crear una cooperativa de comerciantes, que permitiría a las pequeñas y medianas empresas acceder a créditos blandos, sin el peso de los trámites burocráticos tradicionales. La cooperativa, una vez operativa, podría convertirse en un instrumento decisivo para la inclusión financiera de cientos de emprendedores y comerciantes que hoy no tienen acceso a la banca formal.
Este conjunto de acciones —educación, formalización, crédito y articulación territorial— configura una estrategia integral que trasciende lo inmediato. Implica reconocer que la competitividad no depende solo de vender más, sino de hacerlo con reglas claras, capacitación continua y una base empresarial sólida.
El comercio es, junto al turismo y la agricultura, uno de los principales motores económicos de María Trinidad Sánchez, fortalecerlo tiene implicaciones directas en la generación de empleo, en el ingreso familiar y en la cohesión social, porque cuando el comerciante local prospera, también lo hace el suplidor, el transportista, el empleado y la economía doméstica de los barrios o sectores.
Por eso, iniciativas como Mi Negocio Cuenta tienen una relevancia que trasciende lo económico, porque representan un ejercicio de responsabilidad colectiva entre el sector privado, las autoridades municipales y la ciudadanía. Su éxito podría marcar un antes y un después en la manera en que la provincia entiende el desarrollo: no solo como obra pública o inversión externa, sino como capacidad de movilizar sus propios recursos.
La Cámara de Comercio de María Trinidad Sánchez está demostrando que el desarrollo local también puede impulsarse desde la organización del sector privado. Que la formalidad y la cooperación son claves para sostener el crecimiento. Y que, en tiempos donde la competencia global presiona a los mercados locales, la mejor respuesta es la unidad de los actores económicos.
El reto, ahora, será sostener esa visión más allá de la coyuntura. Consolidar los acuerdos, mantener la neutralidad institucional y lograr que cada municipio y distrito de la provincia encuentre en su cámara un aliado para crecer, innovar y prosperar.
El 28 y 29 de noviembre, María Trinidad Sánchez tiene una oportunidad para mirarse hacia adentro y apoyar su propio motor económico. Cada compra local, cada oferta real, cada negocio que se sume a Mi Negocio Cuenta será una contribución directa a la economía de la provincia.
Si algo ha demostrado esta gestión de la Cámara de Comercio es que cuando el comercio local se organiza, la economía responde.















