En Jarabacoa, donde el aire huele a pino y las tardes parecen eternas, hay un rincón donde la música, el arte y la buena comida se funden para contar una historia. Esa historia se llama Serie 50, un restaurante que ha conquistado el gusto de locales y visitantes no solo por su cocina criolla, sino por el alma que su propietario, Miky Disla, le ha impreso desde el primer día.
Han pasado cinco años desde su apertura en la avenida La Confluencia. Lo que comenzó como un sueño entre amigos se convirtió en una experiencia que hoy forma parte del paisaje emocional y gastronómico de Jarabacoa; un lugar donde el sabor, la cultura y el buen trato se sirven en la misma mesa.
Serie 50 nació de una idea simple, la de hacer sentir a la gente como en casa. Miky Disla, apasionado de la cocina y de los detalles, imaginó un espacio donde comer bien fuera tan importante como sentirse bien. En una conversación reciente sostenida con él nos contaba que “…quería que cada cliente entrara y dijera: esto es mío, esto me representa”, lo que, según reseñas e historias de amigos y cercanos consultados, es un sentir que ha expresado en más de una ocasión.
El nombre —Serie 50— tiene la fuerza de lo dominicano, y es que este se remite al calor que nos distingue, al espíritu del país, al sabor de la calle. Desde su fachada decorada con figuras de cerditos hasta su menú cargado de mofongo, chicharrón y tragos tropicales, el restaurante refleja la identidad criolla con un estilo propio.
Aquí nada es casualidad: la iluminación, la música, el saludo del personal, todo forma parte de un guion cuidadosamente pensado para que el visitante viva una experiencia completa. Serie 50 es más que un restaurante; es una puesta en escena donde cada plato tiene historia y cada mesa, su propio relato.
Donde el arte también se sirve
Parte del encanto de Serie 50 está en sus paredes. Las obras que decoran el lugar no son adornos; son protagonistas silenciosas de reconocidos artistas nacionales e internacionales como Juan Bravo, Conrat, Deivy Pérez y Edy Santiago, que dejaron su firma en el restaurante.
Lo propio sucede con cada pieza que las acompaña. Desde piano, trompeta, saxo, encontrarás un tema de conversación perfecto para acompañar el plato que se te servirá en la mesa, pues cada instrumento musical, tiene su propia historia.
Serie 50 es, sin duda una galería viva que respira sabor, arte y color, porque la pintura, el arte y la gastronomía se encuentran aquí como viejos amigos, donde el visitante se convierte en espectador de una experiencia sensorial que mezcla sabor y estética. En Jarabacoa, una ciudad de artistas y soñadores, Serie 50 encaja como una obra en movimiento.
El sabor que se recuerda
Hablar de Serie 50 es hablar de sabores con memoria. El mofongo, el chicharrón, los cortes de cerdo y los tragos artesanales se han vuelto parte de su sello. Pero más allá de la carta, lo que distingue al lugar es la calidez del servicio y la atmósfera de celebración que lo rodea.
Aquí, las sobremesas se alargan, la música acompaña las conversaciones y las risas llenan el aire. Serie 50 ha logrado lo que pocos restaurantes consiguen: ser escenario de momentos felices.
Cinco años después: un nuevo comienzo
Cumplir cinco años en el competitivo mundo gastronómico dominicano es motivo de orgullo, y Miky Disla nos contó que decidió celebrarlo abriendo dos nuevas etapas que amplían la esencia del lugar: “El Matiné Serie 50” y “Los Antojitos”.
El Matiné Serie 50
Desde ahora, los fines de semana tendrán un nuevo ritual. A partir de las seis de la tarde, el restaurante se transformará en un espacio de música en vivo, alegría y buena comida, teniendo como primer invitado en este nuevo formato a Sergio Vargas, “El negrito de villa”, quien con banda completa llevará al público por un recorrido de “las de antes y las de ahora”, en un concierto que inaugurará oficialmente el Matiné Serie 50.
Miky nos contó que, más que un espectáculo, esta será una experiencia que busca rescatar el encanto de los encuentros familiares, las tardes entre amigos, la música que une generaciones. Definitivamente una idea que encarna lo que Miky Disla siempre quiso, que Serie 50 fuera un punto de encuentro donde cada visita se viviera como una fiesta y donde no solo el paladar disfrutara.
Los Antojitos
La segunda novedad nace de su personalidad hospitalaria. Quienes conocen a Miky saben que le gusta cocinar por placer, improvisar, sorprender. De ahí surge “Los Antojitos”, una propuesta que rompe la rutina del menú tradicional. Aquí, no hay límites, tampoco fallos, el cliente puede pedir aquello que se le antoje, aunque no esté en la carta, porque Miky se encarga de hacerlo posible.
“Si se te antoja algo que no encuentras en ningún sitio, aquí te lo cocinamos, porque en Serie 50 no hay fallo”, asegura.
Este nuevo espacio es, en esencia, una extensión del propio Miky Disla: espontáneo, creativo y comprometido con la satisfacción de su gente, es una invitación a vivir la cocina como un acto de complicidad, porque en cada rincón del restaurante hay algo de su creador.
Miky Disla es anfitrión antes que empresario. Habla con los clientes, prueba los platos, revisa la música y se asegura de que todo funcione como debe. Para él, la cocina es una forma de conectar con las personas.
Su lema, que ya se ha convertido en marca registrada, resume esa filosofía con tres palabras que en Serie 50 son promesa y garantía: “No hay fallo.”
Jarabacoa en una mesa
Jarabacoa es mucho más que un destino turístico; es un estado de ánimo. Su clima templado, su vegetación exuberante y su espíritu bohemio hacen del municipio el escenario perfecto para proyectos como Serie 50.
El restaurante se ha integrado al paisaje de la ciudad como un punto de referencia para locales y visitantes. No hay viajero que no escuche su nombre ni jarabacoense que no lo recomiende.
Con su mezcla de gastronomía criolla, arte visual y atmósfera festiva, Serie 50 refleja el carácter de Jarabacoa: acogedor, alegre y profundamente dominicano.
Un brindis por lo que viene
Mientras se celebran los cinco años, las luces se encienden, las copas chocan y los músicos afinan sus instrumentos. Afuera, la brisa de montaña acaricia las noches frescas. Dentro, el aroma a cerdo, a ajo y a romero se mezcla con el bullicio de la gente.
Miky Disla sonríe, mira a su alrededor y sabe que ha valido la pena, porque en Serie 50 cada detalle —desde un cuadro hasta un plato— cuenta una historia y porque en Jarabacoa, cuando se mezcla arte, sabor y corazón, simplemente no hay fallo.
Por: Yiraldy Hernández















