La Organización Panamericana de la Salud advierte que el número de contagios podría aumentar por las lluvias y la falta de saneamiento en los campamentos de desplazados.
Puerto Príncipe. – Haití enfrenta un nuevo brote de cólera que ha dejado al menos 17 muertes confirmadas desde la segunda semana de septiembre, según datos del Ministerio de Salud Pública y Población (MSPP).
Las autoridades y organismos internacionales advierten que la cifra podría incrementarse debido a la falta de condiciones sanitarias, la temporada de lluvias y el desplazamiento interno de más de 1,4 millones de personas a causa de la violencia de las pandillas.
El repunte de casos se ha concentrado en varios municipios del departamento del Oeste, entre ellos Pétion-Ville, una comuna situada en la parte alta de Puerto Príncipe, que había permanecido relativamente estable desde el brote de 2022.
En aquel año, el cólera causó más de 700 muertes tras una década de control sanitario.
Un resurgimiento en un país sin capacidad de respuesta
El representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) en Haití, doctor Oscar Martin Barreneche, confirmó que desde septiembre se han reportado 272 casos sospechosos, de los cuales 42 han sido verificados mediante pruebas de laboratorio.
“Existe una particular vulnerabilidad para que el brote pueda aumentar de manera significativa”, advirtió el especialista en declaraciones a la agencia EFE.
El funcionario explicó que el incremento se produjo tras más de diez semanas sin registros de la enfermedad. Entre los factores que favorecen la propagación del cólera mencionó la persistencia del Vibrio cholerae en el ambiente, las lluvias y la falta de servicios básicos en los campamentos de desplazados.
El MSPP confirmó también que el país ha registrado 47 muertes por cólera en lo que va de 2025, un número que refleja el deterioro de las condiciones de salud pública en medio del colapso institucional y la violencia que domina gran parte del territorio.
Brote en Pétion-Ville y falta de atención médica
EFE constató que los centros de salud de Pèlerin y Thomassin 25, en la comuna de Pétion-Ville, no cuentan con infraestructura ni recursos adecuados para tratar a los pacientes.
En muchos casos, los enfermos reciben medicación y son enviados a sus hogares sin supervisión médica, lo que eleva el riesgo de transmisión.
La precariedad sanitaria obliga a muchas personas a usar el agua de los ríos para beber y lavar ropa, una práctica que facilita la expansión del cólera.
En respuesta, el Ministerio de Salud anunció un plan de emergencia que contempla la instalación de puntos de agua clorada en instituciones públicas y centros comunitarios.
El doctor Barreneche indicó que se evalúa habilitar unidades especializadas de tratamiento dentro de Pétion-Ville para evitar el traslado de pacientes a Cité Soleil, una zona controlada por grupos armados donde operar resulta extremadamente peligroso.
Una amenaza persistente desde 2010
Haití enfrenta brotes recurrentes de cólera desde octubre de 2010, cuando más de 820.000 personas fueron infectadas y alrededor de 10.000 murieron.
Investigaciones internacionales determinaron que el brote original fue causado por el vertido de desechos contaminados al río Artibonite por parte de tropas de la Misión de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH).
Actualmente, la combinación de violencia, desplazamiento y falta de acceso a agua potable vuelve a colocar al país en una situación de emergencia sanitaria, mientras organismos internacionales trabajan junto al Ministerio de Salud para contener la propagación del virus.















