El legislador de Peravia aseguró que su iniciativa busca justicia social para familias de Salinas y no afecta la zona bajo protección ambiental.
Baní, Peravia. – El senador de la provincia Peravia, Julito Fulcar Encarnación, se pronunció este domingo sobre la polémica en torno a las Dunas de Baní y reiteró que nunca ha solicitado, ni respaldado, una disminución en la extensión de este ecosistema considerado patrimonio natural de la República Dominicana.
El legislador explicó que la propuesta sometida desde su curul no guarda relación con la delimitación de las Dunas, sino con la situación de decenas de familias de la comunidad de Salinas que desde hace décadas pagan arrendamientos al Ayuntamiento de Baní por terrenos que son de carácter municipal y que se encuentran fuera de la zona protegida.
Según indicó, su interés es que esos grupos familiares, históricamente asentados en el lugar, puedan acceder a un derecho legítimo sobre las parcelas que ocupan.
Fulcar manifestó que lo planteado consiste en que estas familias sean reconocidas como propietarias de por vida, eliminando un cobro que calificó como injusto y otorgándoles la seguridad jurídica necesaria para vivir sin la incertidumbre de los arrendamientos.
Explicó que este reconocimiento legal no afecta el área de las Dunas de Baní y que la protección del ecosistema se mantiene intacta.
Al referirse a las Dunas de Las Calderas, puntualizó que no existe un conflicto entre los asentamientos históricos, algunos con registros que datan del año 1750, y los recursos naturales bajo protección, ya que actualmente rige un plan de manejo que establece las normas para la convivencia entre las comunidades y el área ambiental.
El senador agregó que el propio documento contempla lineamientos que permiten que las familias y los recursos naturales coexistan sin que ello implique un detrimento para el ecosistema.
En ese sentido, informó que su propuesta fue remitida tanto al Ayuntamiento de Baní como al Senado de la República mediante una resolución enviada al Poder Ejecutivo, con el propósito de que las autoridades adopten medidas concretas en favor de estas familias.
Insistió en que el objetivo central es corregir una situación de inequidad y procurar justicia social sin comprometer la integridad de las Dunas.
Julito Fulcar expresó con firmeza que su propósito no es tocar las Dunas, sino defenderlas, al mismo tiempo que se reconocen derechos adquiridos por cientos de familias humildes que por generaciones han habitado en esas tierras.
Aseguró que ha mantenido una línea de respeto a las normas ambientales y que su propuesta es un paso en la dirección de la regularización y no de la reducción de un área protegida.
La reacción del senador surgió tras la posición pública de la Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que rechazó la iniciativa junto a diversas organizaciones de defensa ambiental.
El vocero de la Comisión, Luis Carvajal, acompañado por el ambientalista José Manuel Mateo y por Euren Cuevas, director del Instituto de Abogados para la Protección del Medio Ambiente (INSAPROMA), calificaron la propuesta como técnica y jurídicamente improcedente, además de ambientalmente lesiva.
En un documento enviado a la prensa, la Comisión Ambiental de la UASD señaló que la iniciativa podría legitimar una violación constitucional al reconocer ocupaciones dentro de un área que consideran parte de un ecosistema frágil.
Para los ambientalistas, las Dunas de Baní son un símbolo de la riqueza natural del país y un laboratorio vivo para la investigación científica, razón por la cual cualquier modificación en la forma en que se maneja el área genera preocupación.
Este intercambio de posiciones ha puesto nuevamente en el centro del debate el equilibrio entre la defensa del patrimonio ambiental y los derechos sociales de comunidades históricas que han permanecido en la zona.
Mientras el senador insiste en que su propuesta no compromete los límites de las Dunas ni reduce su superficie protegida, las organizaciones ambientalistas temen que un precedente legal en favor de los asentamientos abra la puerta a futuras presiones para disminuir la protección del área.
Las Dunas de Baní son consideradas uno de los ecosistemas más singulares del Caribe, con formaciones de arena que alcanzan varios metros de altura y que representan un espacio de alto valor ecológico.
Su conservación ha sido motivo de constantes reclamos de ambientalistas, científicos y académicos que alertan sobre la presión urbanística y la actividad humana en los alrededores.
La discusión abierta en torno a este caso refleja la tensión existente entre la necesidad de preservar un recurso natural de importancia estratégica para la biodiversidad y la obligación del Estado de garantizar condiciones de vida dignas a comunidades que, en muchos casos, se asentaron en la zona antes de que el área fuera declarada bajo protección.















