La ex vicepresidenta asegura que los últimos cinco años han estado marcados por retrocesos en ingresos familiares y movilidad social.
Santo Domingo. – La ex vicepresidenta de la República y miembro del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Margarita Cedeño, criticó el impacto del alto costo de la canasta alimentaria y el manejo de los programas sociales por parte del actual Gobierno, al que señaló de utilizar estas políticas como “vehículo de propaganda”.
En un artículo publicado en los periódicos Listín Diario y Vanguardia del Pueblo, Cedeño afirmó que “cinco años después, la realidad es distinta. Los últimos años han estado marcados por el encarecimiento del costo de la vida.
La inflación ha erosionado el ingreso familiar, lo que antes alcanzaba para las ‘tres calientes’ con mil pesos, hoy apenas cubre lo básico; si se desayuna, no se cena”.
Según indicó, la canasta alimentaria nacional supera actualmente los 45 mil pesos, mientras que el salario mínimo real se mantiene rezagado frente al incremento sostenido de los precios.
La ex vicepresidenta sostuvo que la política social en la actual gestión se ha limitado a medidas de corto plazo, centradas en transferencias monetarias y anuncios, sin una estrategia clara de generación de empleo, creación de ingresos dignos ni apoyo efectivo a la producción nacional.
“Lo que antes fue movilidad social, hoy es pobreza invisible”, expresó.
Cedeño comparó los períodos de gobierno del PLD (2012–2020) con el del Partido Revolucionario Moderno (2020–2025). “En 2012–2020, millones salieron de la pobreza. En 2020–2025, miles sienten que han vuelto a caer en ella. En 2012–2020, los programas sociales se entendían como inversión. En 2020–2025, se usan como propaganda”, escribió.
En su análisis, lamentó que gran parte de los avances alcanzados durante casi dos décadas se hayan visto comprometidos.
“Lo más doloroso es que, en apenas cinco años, se haya echado por la borda gran parte del esfuerzo colectivo”, concluyó, señalando que el costo de la vida debe medirse no sólo en estadísticas, sino también en “angustias, sueños postergados y salud mental deteriorada por la ansiedad de un presente sombrío y sin esperanza”.















