San Francisco de Macorís será la sede principal del evento, con subsedes en Salcedo, La Vega y Nagua; se proyecta una participación récord de más de 4,600 atletas y una inversión de 650 millones de pesos.
Santo Domingo. – La geografía del deporte escolar dominicano se transforma con el traslado oficial de los XI Juegos Nacionales Escolares hacia la región norte del país.
San Francisco de Macorís ha sido designada como sede principal de esta edición, que se celebrará en septiembre de 2025, con subsedes distribuidas estratégicamente en Salcedo, La Vega y Nagua.
Esta decisión representa no solo un cambio territorial, sino una apuesta ambiciosa por ampliar el impacto social, educativo y deportivo de la competencia más importante del sistema escolar dominicano.
La edición anterior, celebrada en 2023 en las provincias de San Juan de la Maguana, Azua y Barahona, reunió a más de 3,500 atletas de las 18 regionales educativas, compitiendo en 19 disciplinas deportivas, con una inversión estatal que ascendió a 610 millones de pesos.
Para 2025, el Instituto Nacional de Educación Física (INEFI) proyecta la participación de más de 4,600 atletas en 22 disciplinas, y una inversión estimada de 650 millones de pesos, marcando un crecimiento notable en todas las dimensiones del evento.
El director ejecutivo del INEFI, Alberto Rodríguez, afirmó que este crecimiento refleja el compromiso del Gobierno con el desarrollo integral de la juventud a través del deporte escolar.
Explicó que, como parte de los preparativos, se ejecutan trabajos de remozamiento en importantes instalaciones deportivas de las nuevas sedes.
En San Francisco de Macorís, se trabaja en el estadio olímpico; en Villatapia, se acondiciona el pabellón de voleibol; en Nagua y la provincia María Trinidad Sánchez se intervienen los estadios de béisbol; y en Salcedo se rehabilitan el pabellón y el polivalente de balonmano, en atención al impacto que esta disciplina tiene en la zona.
Salcedo se ha consolidado como un referente nacional en balonmano, al ser la única provincia del país que organiza un torneo profesional con refuerzos, lo que ha motivado una inversión especial en su infraestructura. Esta singularidad ha posicionado a la provincia Hermanas Mirabal como una pieza clave en el nuevo diseño de los Juegos Escolares.
Más allá de la competencia, los Juegos Nacionales Escolares se han transformado en una herramienta de inclusión y motivación social. En un hecho sin precedentes, atletas dominicanos de alto rendimiento —tanto activos como retirados— están visitando escuelas públicas en todo el país para compartir sus historias de vida y superación. Marileidy Paulino, Félix Díaz, Gina Mambrú, Blanca Iris Alejo, Luisito Pie y otras figuras emblemáticas del deporte nacional están recorriendo aulas, no solo como embajadores de la excelencia atlética, sino como referentes vivos para miles de estudiantes.
“Es la primera vez que nuestros atletas regresan a las escuelas a decir: ‘yo salí de aquí, y miren hasta dónde llegué’. Eso impacta directamente en la permanencia escolar y le da sentido a la inversión que estamos haciendo”, expresó Rodríguez.
Según el funcionario, este programa no se había implementado en gestiones anteriores, y ya comienza a mostrar resultados concretos: jóvenes que participaron en ediciones anteriores están siendo convocados a selecciones nacionales o participando en eventos internacionales de alto nivel.
La integración entre deporte, educación y desarrollo social, planteada como eje estratégico de los Juegos Nacionales Escolares 2025, busca equiparar el país con naciones latinoamericanas de mayor tradición deportiva.
Según Rodríguez, el enfoque está en consolidar un modelo que no solo premie el rendimiento físico, sino que también fortalezca la identidad, el arraigo territorial y el proyecto de vida de cada estudiante.
Con el traslado al norte, el aumento en las disciplinas, el fortalecimiento de las infraestructuras y un enfoque humano y formativo sin precedentes, los XI Juegos Nacionales Escolares se perfilan como el evento más ambicioso en la historia del deporte escolar dominicano.
Un acontecimiento que no solo medirá marcas y medallas, sino que aspira a dejar una huella perdurable en la juventud y en las comunidades educativas de todo el país.















