La estatal EDH reconoce que el restablecimiento del servicio eléctrico en la capital haitiana aún está lejos, mientras enfrenta sabotajes y demandas sociales vinculadas a la inseguridad.
Puerto Príncipe. –La Empresa de Electricidad de Haití (EDH) continúa sin poder restablecer el suministro eléctrico en la capital, más de un mes después de su interrupción, ocurrida el 17 de junio tras una serie de hechos que han combinado sabotaje técnico con protestas sociales motivadas por la creciente inseguridad en el país.
Según un comunicado emitido por la dirección general de la EDH, cinco torres de alta tensión fueron objeto de sabotaje, lo que ha provocado un daño estructural de gran envergadura.
La empresa señala que las reparaciones requieren logística compleja, movilización de recursos y trabajos de ingeniería a gran escala. Aunque promete «trabajar incansablemente», el retorno total del servicio parece aún distante para la mayor parte de la ciudad.
En respuesta a la emergencia, la empresa estatal ha activado algunas de sus plantas térmicas, a pesar de las dificultades adicionales que implica operar este tipo de infraestructura durante la temporada de lluvias. Esta medida, aunque limitada, permitirá restablecer parcialmente el servicio en ciertas zonas de Puerto Príncipe.
Contexto de inseguridad y protestas en Peligré
El apagón prolongado tiene como trasfondo la toma de la hidroeléctrica de Peligré por parte de ciudadanos de Mirebalais, quienes desde el 17 de junio ocuparon por segunda vez las instalaciones, demandando al gobierno acciones firmes para detener los ataques de bandas armadas que azotan la región.
La primera ocupación se había extendido del 12 de mayo al 25 de junio.
Durante esa primera ocupación, el Consejo Presidencial de Transición se comprometió a atender las exigencias de seguridad, pero ante el incumplimiento percibido por los manifestantes, estos regresaron a la central y cumplieron su amenaza: otro apagón generalizado en Puerto Príncipe.
El control intermitente de las instalaciones estratégicas por parte de la población, en medio de una creciente desesperación ante la violencia y el abandono institucional, ha colocado al sistema eléctrico haitiano en una situación crítica, al tiempo que pone en entredicho la capacidad del Estado para garantizar servicios básicos y seguridad ciudadana.















