Más de una veintena de carrozas, comparsas y delegaciones comunitarias celebraron la dominicanidad en el corazón de Nueva York
Nueva York. – La avenida Grand Concourse del Bronx se transformó este domingo en un extenso escenario de identidad y orgullo nacional con la celebración del 36.º aniversario de la Gran Parada Dominicana, uno de los encuentros culturales más emblemáticos de la diáspora dominicana en Estados Unidos.
Desde tempranas horas de la mañana, miles de dominicanos, residentes y visitantes, se volcaron a las calles para ser parte de una jornada vibrante, marcada por el sonido del merengue, la bachata, el dembow, y el ondear constante de banderas tricolores.
El desfile inició a las 11:00 a. m., desbordando entusiasmo popular y reafirmando la fuerza cultural de la comunidad quisqueyana en territorio norteamericano.
Según estimaciones de sus organizadores, esta edición rompió récord de participación, con un total de 22 carrozas desfilando a lo largo de la ruta, acompañadas de comparsas tradicionales, agrupaciones artísticas, atletas, líderes comunitarios y representantes de diversas instituciones públicas y privadas.
Durante el recorrido, se hicieron presentes entidades dedicadas a preservar y difundir la herencia dominicana en el exterior, como el Instituto Duartiano, el Colegio Dominicano de Periodistas, la Casa Cultural Juan Pablo Duarte, Vitilla Dominicana USA y la Liga Barahonera de Softball, entre otras.
El evento contó con la presencia de destacadas figuras políticas, incluyendo al congresista Adriano Espaillat, primer dominicano en ocupar una curul en el Capitolio de los Estados Unidos; Letitia James, fiscal general del estado de Nueva York; el alcalde Eric Adams y Curtis Sliwa, aspirante republicano a la alcaldía neoyorquina.
La Gran Parada Dominicana del Bronx, nacida en 1989, se ha convertido en un espacio de afirmación identitaria y de visibilización del aporte dominicano a la vida social, política y cultural de los Estados Unidos.
Este año, la fiesta volvió a confirmar su carácter multitudinario y su arraigo en el corazón de una comunidad que no olvida sus raíces.















